Entrevistas: Beatriz Kohlstedt

"Historias rescatadas del olvido ¿Querés que te cuente?" recopila las anécdotas y experiencias vividas por distintas personas pertenecientes a la familia de la autora. Esta novela despliega un acercamiento ordenado y vital, una especie de "autorretrato histórico" de la escritora francesa-argentina.

Nota de: Gisela Mesa redaccion@miradorprovincial.com
Fecha: 17-05-2021
Fuente: MIRADORPROVINCIAL.COM

De la mano de la editorial Ciudad Gótica, y del reconocido editor y escritor Sergio Gioacchini, se pudo descubrir a una escritora talentosa, de renombre en Francia y en Argentina. Beatriz Kohlstedt, autora del libro: Historias rescatadas del olvido. ¿Querés que te cuente?

Desde su casa en Bariloche, la novelista dialogó con Mirador sobre su libro, su vida, su amor por Francia y Argentina y demás menesteres.

Revelando la pasión por los libros
- ¿Cuál fue el primer libro que leíste y cuándo comenzaste a escribir?
- Tenía cuatro años cuando me regalaron mi primer libro: "La familia Conejola". Cierro los ojos y veo las hermosas ilustraciones. El papá, la mamá y los dos hijitos conejitos, todos con hermosos vestidos. Les pedía a mis hermanos que me leyeran mi libro pero ninguno podía, estaban demasiado ocupados así que dije: "Voy a aprender para poder leer todos los libros del mundo". Ese fue el primer libro que leí, después, siguieron la colección de la "Bibliotèque Rose", Alejandro Dumas, Herman Hesse… confieso ser una lectora compulsiva…

Fue mi hija menor, Corina, la que me incentivó para que me pusiera a escribir. Serían los años 90 cuando estando en París, charlando con una amiga, conté alguna anécdota de la familia cuando mi hija dijo muy enojada: "pero mamá nunca nos contaste eso", a lo cual le respondí: "Si contara todo lo que sé de la familia tendría para escribir varios libros". Su reacción fue: "Y qué estás esperando". Así comenzó la historia.

- ¿Qué te permite la escritura como medio de expresión?
- Al comenzar a aprender a utilizar la computadora que llegó a mi oficina pude volcar mis recuerdos, que me fueron apareciendo unidos unos a otros como los pañuelitos que el mago va sacando de su galera. Fui comprobando que mis hijos, nietos y amigos se interesaban, me convencieron de que tenía que seguir contando porque ellos querían saber.

- ¿Quién es tu escritor favorito? Podés elegir más de uno y de todas las épocas.
- Son tantos los escritores que quiero, que no sé por cual empezar. Marcel Proust con su serie: "À la recherche du temps perdu ", Fred Vargas con sus novelas policíacas, Simone de Beauvoir y su feminismo, Marguerite Yourcenar, Julio Cortázar (su tumba se encuentra en el cementerio de Montparnasse, a cien metros de mi casa.), Andrea Camillieri y su Comisario Salvo Montalbano, Abelardo Castillo, Ricardo Piglia, Eduardo Galeano, y tantos otros…

Covid-19
- ¿Cómo te afectó la pandemia?
- El primer contratiempo fue no poder hacer la presentación de "Historias rescatadas del olvido". Y vivir sin poder programar el futuro es bastante desagradable. Tuve que cancelar todos los proyectos de viaje para ir a visitar a mis 6 hijos, 16 nietos, 17 bisnietos y una tataranieta y una bisnieta que están por nacer en México. De todos modos, esta pandemia nos obliga a aprender a ser pacientes.

- ¿Cómo creés que está el panorama editorial actualmente debido a la pandemia?
- Tal vez sea propicio para quedarse en casa escribiendo y leyendo. Lectores siempre habrá, y las librerías están abiertas para ellos.

Campo literario
- ¿Qué significa la literatura?
- Es indispensable para mi supervivencia. Forma parte de mi existencia desde mi más tierna infancia.

- ¿Qué cosas se ponen en juego a la hora de elegir la extensión y la forma de cada nuevo proyecto?
- Me dejo llevar por la inspiración momentánea sin proyectar ni forma ni extensión, dejando fluir en libertad las ondas energéticas conectadas con mi mente.

- ¿De dónde proviene la historia que se cuenta en Historias rescatadas del olvido ¿Querés que te cuente?
- Desde siempre, mi oreja indiscreta fue registrando anécdotas relatadas por personas allegadas a la familia. Y son los nietos que le piden a la abuela (esa soy yo) que cuente cuentos que a veces son casi sabrosos chismes y "de eso no se habla".

Raíces
- Hablanos de tu familia, de tus ancestros.
- Mi familia paterna, oriunda del norte de Europa, llegó a estas latitudes a fines del siglo XVIII. Seguidores de Jan Huss, luego de Luther, ejercieron el comercio de importación y exportación de todos los artículos que son necesarios en una casa, desde cortinados, telas de tapicería hasta cubiertos, porcelanas, cristalería, etcétera. Eran proveedores de la mayoría de los grandes negocios como Harrods, Gath & Chaves, Monasterio, Los Gobelinos, etc… y en Rosario, La Favorita. Mi padre fue amigo de los hermanos García.

La familia de mi madre, oriunda de la región de Burdeos, al sudeste de Francia eran hugonotes-cátaros. En la época de Catalina de Médicis que culminó con la "noche de la San Barthelemi", esos antepasados huyeron a Suiza para refugiarse cerca de Calvino donde se afincaron hasta mediados del siglo XIX, cuando mis bisabuelos volvieron a Francia, a Marsella donde nació mi madre. Su madrina, directora del Conservatorio de Música la becó. Muy joven tocaba el piano en los cines, las películas eran mudas. Conoció a su primer marido, un dinamarqués que la llevó a vivir a Dakar. Tuvieron tres hijos: dos mujeres y un varón. En su casa se reunían todos los europeos que llegaban al Senegal. Entre ellos figuraban los pilotos de la Aeropostal, Mermoz, Guillaumet y Sain-Exupéry (el autor del Principito). Conoció a su segundo marido (mi padre) en un barco en que volvía a Dakar. En vez de volver a su casa pidió el divorcio y muy pronto se casaron. Y nació Malou, luego yo. Mis hermanos mayores nos aceptaron muy bien, éramos las hermanitas muñecas debido a la diferencia de edades.

- ¿Cómo está compuesta la familia?
- Tengo seis hijos. Cinco mujeres y un varón. Mis dos hijas mayores y yo, nos adoptamos cuando ellas tenían tres y cuatro años y yo 17 (hijas del primer matrimonio de mi marido), eran mis muñequitas. Vivíamos las tres solas en una isla del Río Carapachay a una hora de Tigre. El papá venía los fines de semana.

- ¿Pensás que hay algo que el castellano no puede transmitir de tu escritura al francés o viceversa?
- Los idiomas tienen una magia especial que es imposible plasmar en otro idioma. Es por esto que ninguna traducción es buena. De ahí el dicho: "Traductor, traidor". Es por eso que nunca estoy satisfecha con las traducciones que hago, sobre todo los poemas, además no me gusta leer libros franceses en castellano o del español traducido al francés.

Curiosidades
- ¿De este lado del Atlántico qué libro te ha enamorado?
- "Zama" de Antonio Di Benedetto, "Simple Blues" de Sergio Gioacchini y tantos otros.

- ¿Qué libro hay hoy en tu mesita de luz?
- "Un peu plus loin sur la droite" (Un poco más lejos a la derecha) de Fred Vargas.

- ¿Tiene una habitación propia como decía Virginia Woolf?
- En este momento, no, y eso por culpa de la pandemia que me pescó en la casa de una de mis hijas en Bariloche.

Huellas de la poética
- ¿Cuáles son las lecturas que han marcado algún verano de tu vida?
- La trilogía "Millennium" de Stieg Larsson. No podía dejar de leer, de día y de noche; los terminé de leer en menos de una semana.

- A veces nos buscamos a nosotros mismos en lo que leemos. ¿Considerás que es cierta esta frase?
- Puede ser, aunque yo no me he percatado de ello. Es tal la voracidad de lectura que me parece que es más bien bulimia. Leo cuanto libro encuentro a mano. Policiales, filosofía, aventuras, novelas, ciencia, historia, geografía, psicología, sociología…

Una casa lejos de casa
- ¿Qué extrañás de Argentina cuando estás en Francia y al revés?
- Creo ser una privilegiada que sabe que es privilegiada porque lo que extraño cuando estoy en Francia, son los amigos que quedaron en Argentina y viceversa, cuando estoy en Argentina extraño a los amigos que quedaron en Francia. Me siento tan cómoda aquí como allá. En los dos países me siento como en mi casa.

- ¿Qué admirás de Rosario y de Santa Fe?
- Cuando llegué a Rosario en 2007 para visitarla a mi hermanita-mamá (me llevaba 15 años, me daba la mamadera y me cambiaba los pañales) no tenía la intención de radicarme en esta provincia. En su casa había una de sus amigas tomando el té. Mi hermana me preguntó qué pensaba hacer ahora que estaba jubilada. Acercarme a alguna de mis hijas, pensando un lugar de turismo. En Bariloche, donde vive Andrea, no me alcanzaba mi presupuesto. En Mar del Plata donde vive Claudia, tampoco. En La Plata, lo que vi, no me convenció. Estando en Posadas, en la misa de bautismo del bebé de mi ahijada, suena mi celular. Un bochorno, los celulares están siempre al fondo del bolso. Era la amiga de mi hermana que me proponía la maravilla en Rosario. Al día siguiente, me encantó el departamento pero no tenía dólares, nunca había visto un dólar, sólo conozco los euros. Diana Terán, la amiga de mi hermana que sólo me había conocido esa tarde tomando el té, abrió la cartera, sacó mil dólares para señar el departamento. Realmente un gesto de generosidad extrema que me pareció mágico. Por supuesto desde entonces somos muy amigas, como de la familia. Pude comprobar que los rosarinos y santafesinos son personas de una calidez humana, gentileza, don de gentes, pocas veces vistas en ciudades tan grandes como Rosario y Santa Fe.

Lo que se viene

- ¿Cuáles son tus proyectos futuros?
- No puedo hacer proyectos para el futuro puesto que no sabemos qué nos depara esta pandemia ya que al parecer van a seguir empeorando los contagios y a largo plazo. A los 81 años no puedo permitirme el lujo de proyectarme hacia un futuro lejano, tengo que conformarme con el día a día, el aquí y ahora. Por lo pronto, seguiré frecuentando el Taller Ópera Prima de Marta Ortiz. Es gracias a ella y a los compañeros del taller que las Historias cobraron vida. Y cuando se pueda subiré a un avión e iré a visitar a hijos, nietos y bisnietos desparramados por el globo terráqueo: México, Australia, Barcelona, Fuengirola, Thiers, Saint Pons…